El litoral del Algarve con sus más de 150 kilómetros de costa alberga un clima mediterraneo perfecto para pasar las vacaciones. Sus numerosas playas y calas de arena suave son sin duda su principal atractivo turístico, salpicadas por pináculos de roca y rodeadas de acantilados.

Su nombre proviene del arabe, pues los musulmanes llamaron a la región Al-Gharb al-Andalus (el oeste del al-Andalus). Su situación geográfica estratégica convirtió a esta región en una potencia marítima mundial, desde su puerto salían numerosas exposiciones. Ahora se ha convertido en un importante destino turístico de vacaciones. Aunque el turismo ha modificado parte del paisaje y la vida cotidiana del sur de Portugal, su gente ha sabido conservar su autenticidad.

El Algarve combina sus espectaculares playas enclavadas en acantilados con bonitos pueblos pesqueros y paisajes de naturaleza salvaje. El Algarve tiene la esencia del Atlántico, donde los colores ocres de las rocas se funden con el azul verdoso de sus aguas.

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Tavira

A ambos lados del río Gilão se encuentra la ciudad costera de Tavira, entre Castro Marim y Faro. Está coronada por un castillo del que desciende un laberinto de callejuelas estrechas y adoquinadas. Entre estas calles se esconden monumentos notables como la Iglesia de Santa Maria de Castedo, bonitas plazas y un puente romano. 

Tavira es toda una joya ribereña que puede presumir de ser uno de los principales centros históricos del Algarve. Ha sido una ciudad próspera gracias a la importancia militar y mercantil de su puerto, que ahora se encarga de proveer a los restaurantes de la localidad. Por eso aquí encontraremos todo tipo de pescado y marisco.

Como mejor complemento, a solo 3 kilómetros de la costa, la Isla de Tavira es un pequeño paraíso natural de largas playas vírgenes que pertenece al Parque Natural de Ria Formosa. Para llegar a ella se puede ir en ferry o bien a pie a través del puente de Pedras d’el Rei.

Cacela Velha

A 14 kilómetros de Tavira se encuentra esta aldea que parece sacada de una postal. Es un pequeño pueblo donde casas blancas de puertas y ventanas azules adornan las calles.  

Por aquí han pasado diferentes civilizaciones, desde los romanos hasta los cristianos o árabes, todos atraídos por su estratégica ubicación. Cacela Velha se encuentra frente al mar, rodeada de un paisaje natural sin igual. 

Desde su fortaleza Forte de Cacela se puede contemplar la Praia de Cacela Velha y los arenales de la Reserva Natural de la Ría Formosa. Un paisaje digno de admirar, especialmente cuando el sol comienza a esconderse.

Junto a la Iglesia de Nossa Senhora da Assunção se encuentra el típico bar del pueblo donde disfrutar de una deliciosas tapas con impresionantes vistas.

DIA 2

Playa de los Estudiantes

Esta es una de las playas con más encanto del sur de Portugal. Es pequeña y está abrigada por acantilados y formaciones rocosas que se adentran en el mar, protegiéndola del viento. Por eso sus aguas son tranquilas, perfectas para darse un baño y disfrutar del océano. 

La playa consta de dos partes y hay un túnel artificial que conecta ambos lados. Al cruzarlo descubriremos una pequeña playa en la que se encuentra un puente de estilo romano que conecta dos formaciones rocosas. Este puente es la característica más singular de la playa y antes formaba parte de la fortaleza de Pinhao.

Playa de Dona Ana

A poca distancia de la ciudad de Lagos se encuentra esta playa de aguas cristalinas y un precioso arenal. Para llegar se desciende por una larga escalera de madera desde donde se puede observar la playa y las formaciones rocosas que adornan el paisaje.

Ponta da Piedade

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En este rincón de la costa los acantilados rocosos han formado un paisaje impresionante de formas muy llamativas. Han sido el mar y el viento los culpables de esta estampa llena de caprichosos escarpes rocosos.

La mejor forma de explorar este lugar es desde el mar, por eso se puede subir a un barco o kayak y disfrutar del paisaje. El mejor momento para disfrutar de este lugar es durante el atardecer, cuando los acantilados adquieren un tono dorado digno de admirar.

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Sagres

Este pequeño pueblo está situado en una península, rodeado de un pintoresco paisaje costero. Es conocido por sus bonitas playas, perfectas para practicar deportes acuáticos como el surf. 

En las afueras del pueblo se encuentra el Cabo de San Vicente, conformando el extremo sudoccidental de Europa continental. Antiguamente este era un lugar de culto para fenicios y romanos. También fue una antigua base para los marineros portugueses en el siglo XV y el último atisbo de tierra que contemplaban al partir.

Ahora el cabo está dominado por un fuerte que se eleva sobre el acantilado, ofreciendo unas vistas inmejorables a la costa del Algarve y el mar infinito. También hay un faro con un museo en su interior que cuenta el papel de Sagres en la historia marítima de Portugal. 

Burgau

Situado en la costa entre Lagos y Sagres se encuentra el pueblo pesquero de Burgau. A pesar de tener una tradición e historia ligada a la pesca, hoy en día Burgau vive principalmente gracias al turismo. Sin embargo ha conseguido escapar del desarrollo turístico que ha experimentado gran parte de la costa central y ha sabido conservar su encanto.

Este pueblo marinero es un laberinto de calles empedradas por las que perderse hasta llegar al puerto y descubrir la playa de Burgau. Este lugar de casitas de pescadores blancas y barcas amarradas en las calles del puerto enamora a cualquiera.

DIA 4

Praia Da Marinha

Elegida como una de las diez playas más bellas de Europa, la Praia Da Marinha es un largo arenal limitado por un acantilado. Su fama es bien merecida, pues su arena blanca y escarpadas rocas nos transportan al paraíso. 

Una larga escalinata de roca nos lleva hasta este mágico rincón. Es recomendable ir cuando la marea está baja, porque cuando el mar sube no queda apenas espacio para estirar la toalla.

Acantilados de Benagil

Uno de los rincones más espectaculares del Algarve se encuentra escondido en Benagil. En esta pequeña localidad de pescadores se encuentra la playa de Benagil, un pequeño arenal que destaca por los acantilados y grutas que la erosión del mar ha excavado a su alrededor. 

Hay más de 30 cuevas marinas en los alrededores del pueblo, pero hay un tesoro en particular que destaca sobre el resto: la cueva marina de Benagil. Se la conoce como Algar de Benagil o ‘La Catedral’  y es una gruta circular con un pequeño arenal en su interior. Encontrarse bajo sus acantilados nos transporta al paraíso, como si nos encontrásemos dentro de una película.

Se debe llegar únicamente desde el mar ya que no existe un acceso terrestre, ya sea a nado o a remo. Se puede ir en barco o bien alquilar un kayak y dar un paseo para visitar tanto esta cueva como otras que se encuentran en los alrededores. Lo cierto es que este lugar era bastante tranquilo hasta hace unos años, cuando se hizo viral y todo el mundo comenzó a visitar la gruta.