Taganana a Playa de Tamadite

Esta ruta circular cubre en total 14 km de distancia en unas 6 horas aproximadamente. 

Parte del caserío de Afur y al principio transcurre a través de un bonito barranco hasta llegar a la Playa de Tamadite. Luego bordea parte de la costa norte de Tenerife hasta llegar al pueblo de Taganana para luego volver de nuevo a Afur.

Este magnífico sendero permite descubrir el macizo de Anaga y su escarpada costa. Es una zona rural de la isla y muy poco turística. Todavía poca gente conoce este rincón donde el mar turquesa se funde con densos bosques y playas mágicas. Es una zona remota y llena de sorpresas, desde montañas pasando por playas salvajes hasta barrancos milenarios.

La primera parte del sendero es bastante sencilla pues la pendiente del barranco es poco pronunciada. El barranco lleva agua casi todo el año, por lo que se pueden encontrar pequeñas pozas de agua por el camino y la vegetación es abundante. Esta parte del sendero está bien señalizado y gran parte del mismo es un suave descenso. 

Después de 3 kilómetros en poco más de 1 hora de caminata se alcanza la playa de Tamadite, una de las más bonitas de Tenerife. Su arena negra nos recuerda que estamos en una isla de origen volcánico. Cuando la marea está llena la playa es principalmente de piedras y, como la mayoría de las playas del norte, el baño es peligroso debido al fuerte y agitado oleaje.

La ruta continua por un sendero que va hacia la derecha, donde una señal nos indica el camino hacia Taganana. Este es uno de los tramos más duros de la ruta pues aquí empieza un ascenso bastante pronunciado. Sin embargo, al llegar a lo alto se puede disfrutar de unas vistas espectaculares de la costa rocosa de Anaga. Esta parte del sendero es preciosa y nos descubre una costa salvaje y virgen, donde los acantilados y pequeñas playas adornan el paisaje.

La ruta de senderismo finaliza en el pueblo de Taganana, el más importante del Parque Rural de Anaga. Es un pueblo conocido por ser un buen ejemplo de la arquitectura tradicional canaria donde destaca el blanco de las casas en medio del verde bosque de las montañas. Este es un buen lugar para parar a comer pues hay bastantes restaurantes. Lo mejor es ir a un guachinche, el restaurante típico de la isla donde se sirven platos tradicionales canarios y que suele estar frecuentado por lugareños.

Sendero del Agua Rambla de Castro en Los Realejos

Este sendero conocido como el Sendero del Agua es lineal y dura aproximadamente 2 horas. Son solo 4 kilómetros por lo que es una de las rutas más sencillas para hacer en la isla. Une el Mirador de San Pedro con la Playa de los Roques y se puede realizar en ambos sentidos.

Se encuentra en la costa norte de Tenerife y recorre el Paisaje Protegido de la Rambla de Castro. Este es uno de los rincones más bonitos de la isla en el que se atraviesa un barranco, playas salvajes y especialmente un edén de palmeras. Lo que más llama la atención de esta zona es su abundante y variada vegetación, llena de plantas exóticas.

El punto de inicio es el Mirador de San Pedro que con sus 200 metros de altitud permite contemplar unas vistas espectaculares de la costa de los Realejos y su sinfín de palmeras y cultivos de plátanos. Aquí también se encuentra un restaurante donde parar a comer o a tomar algo antes de empezar la ruta.

El siguiente punto de interés de la ruta es la Playa de Castro, un lugar secreto que nos transporta al paraíso e incluso nos recuerda a Hawai. Lo más especial de la playa es que tiene una cascada de agua dulce que cae justo en la playa.

Después se cruza un puente de madera y desde él se puede observar un antiguo Elevador de Aguas de La Gordejuela, el lugar donde estuvo la primera máquina de vapor que se utilizó en la isla. Este edificio es todo un hito de la historia industrial de Tenerife, aunque actualmente se encuentra especialmente deteriorado. Aun así aporta un encanto especial al paisaje de esta zona.

La ruta termina con la Playa de los Roques de origen volcánico. Cuando la marea está baja se puede aprovechar para disfrutar de la playa después del esfuerzo, sin embargo cuando está alta debemos limitarnos a observar las olas chocando contra las piedras.

Desde aquí podemos volver hasta el punto de inicio de la ruta caminando por el mismo sendero o bien, si ya no quedan fuerzas para seguir caminando, se puede coger un autobús que nos lleva de nuevo al Mirador de San Pedro.

Punta de Hidalgo a Chinamada

Esta es otra de las rutas que recorre el Parque Rural de Anaga, pues este es uno de los mejores lugares de la isla para practicar senderismo. Este parque está un poco escondido en el extremo noroeste de la isla, pero vale infinitamente la pena. 

El punto de partida en Punta del Hidalgo para luego introducirse en las montañas de Anaga hasta llegar hasta Chinamada. Es un sendero lineal y bastante exigente pues es un elevado y constante desnivel a través de las montañas. Se sube hasta los 600 metros de altitud en apenas 6 kilómetros. 

El camino de ida y vuelta lleva aproximadamente 5 horas. Pero a pesar de la dificultad, el sendero descubre un Anaga agreste y salvaje, un espectacular paraíso natural. Por el camino, destaca el imponente Roque de Dos Hermanos. 

Después atravesar las remotas montañas de Anaga y tras el gran esfuerzo se llega a Chinamada, un pueblo famoso por ser ejemplo del hábitat troglodita que todavía permanece en Anaga. Aquí todavía se conservan más de una decena de casas cueva típicas de la zona. 

Chinamada también es el lugar perfecto para parar a comer. Hay un restaurante llamado Restaurante La Cueva construido en las montañas donde se puede comer algunos de los platos típicos de la isla.